Mis 4 hábitos indispensables para hacer más que la mayoría 

by | Oct 13, 2022 | desarrollo profesional, marca personal, productividad

Con tantos consejos, aplicaciones, cursos y sistemas de productividad que existen, es increíble que tantas personas vivan a las carreras, siempre están atrasadas en el trabajo, nunca tienen tiempo de calidad para dedicarse a ellas mismas y hacer, sin remordimientos, las cosas que más les gusta hacer.  ¿Te pasa lo mismo? 

Compraste la mejor aplicación para organizar tus tareas, manejar tu carpeta de entrada en el correo electrónico y demás herramientas, pero nada da resultado, nunca te alcanza el tiempo y tus metas siguen siendo un sueño mas que una realidad.  

Yo te voy a decir por qué te pasa eso.  El problema no son las herramientas o la información, el problema son los hábitos.  

 

(Versión en video)

 

Hábitos indispensables: rutinas y sistemas

 

Pocas personas se preocupan por establecer rutinas o sistemas de trabajo. Y, sin sistemas, conseguir algo es un factor de suerte, una chiripada, una casualidad. Y sinceramente, en cuestión de trabajo, nada bueno pasa por accidente. Obtener o no resultados positivos tiene todo que ver con el estilo de vida, trabajo y los hábitos que les dan forma.  

 

La cantidad de hábitos productivos que tengas en tu rutina de trabajo es directamente proporcional a la calidad de vida que tienes. Entre más tareas, decisiones o actividades logres hacer de manera automática, más libertad y tiempo tienes para vivir como se te antoje. 

 

Puedes desarrollar un montón de hábitos productivos, la lista es inmensa, pero la clave es identificar las tareas que te acercan más a tus objetivos y convertirlas en un hábito.  

 

 

Recuerda que un hábito es toda tarea que realices de manera automática.  

 

Obviamente siempre se habla de las mismas cosas; hacer ejercicio, despertar temprano, comer saludable, leer, etc. Todo esto está muy bien, son hábitos muy buenos y efectivos, pero la eficiencia es completamente personal. Para conseguir tus objetivos no tienes que tener los mismos hábitos que alguien más, tienes que tener los que te sirven a ti. Yo considero la excelencia un hábito, muchas personas no lo ven así, pero para mí buscar la excelencia es algo de todos los días, me ayuda y es parte de mi rutina, por eso lo considero un hábito y eso es lo que importa.   

    

Además de la excelencia tengo otros 4 hábitos que considero fundamentales para hacer más que la mayoría de las personas, eso me hace más eficiente, diferente a los demás y como resultado, soy más competitivo. Antes de ver cada uno, te recuerdo que el objetivo de este programa es que tú identifiques qué tareas son importantes para ti, las sumes a tu rutina de trabajo de todos los días y las desarrolles como un hábito, aun cuando alguien más no las considere así. 

 

Si todavía no sabes cómo hacer eso, revisa nuestra librería de progamas además de lo que vamos publicando. Todo el mes se lo dedicamos a los hábitos y su poder transformador. Es información que te puede ayudar a entender los hábitos, desarrollar los que necesitas, aprovecharlos y ser mejor en tu trabajo.

Ahora si, vamos a ver mis 4 hábitos indispensables para hacer más que la mayoría. No los tienes que copiar todos exactamente igual, toma esta lista como una inspiración y haz la tuya.  

 

 

Priorizar las tareas y proyectos 

 

Hay tantas cosas por hacer y tantos proyectos interesantes, que la tentación de involucrarse en todo es muy fuerte. Pero como bien dice el dicho, el que mucho abarca poca aprieta. El secreto de las personas súper productivas no es trabajar más que nadie y correr de una cosa a la otra sin descanso. Todo lo contrario, la eficiencia y conseguir resultados están más relacionados al trabajo inteligente que al trabajo duro.  

 

El truco es enfocarse en las tareas y proyectos que tienen más impacto, administrar el tiempo y la energía para hacer esas tareas mejor que nadie y avanzar de manera más rápida y definitiva en la dirección correcta.  

 

Todas las listas de tareas tienen tareas importantes y algunas, tal vez muchas, de relleno. Si te acostumbras a priorizar todas las tareas y proyectos antes de decir en qué te involucras, vas a ser más eficiente que la mayoría. 

 

Personalmente, y de manera muy arbitraria, corto a la mitad mi lista de tareas de todos los días. Y una vez que termino con lo primero, que evidentemente es lo más importante, veo si todavía tengo tiempo y energía para lo que es menos importante. Obviamente siempre se quedan cosas por hacer, pero nadie productivo termina un día sin pendientes, lo importante es haber terminado lo prioritario, lo demás puede esperar para mañana.  

 

 

Empezar por lo más difícil  

 

Mark Twain solía decir, “Cómete una rana viva al empezar la mañana y nada peor te puede pasar en el día”. Los profesionales muy productivos, se comen la rana al empezar el día, esto quiere decir que empiezan sus actividades con las tareas más complicadas.  Brian Tracy escribió Eat That Frog (Cómete esa rana) precisamente basado en esa teoría, que si te sacudes de la tarea que requiere más energía y atención, el resto del día va a fluir mucho más fácil.  

Ya sea por miedo, inseguridad o nada más porque son procrastinadores profesionales, muchas personas prefieren posponer las tareas difíciles, es un absurdo, porque tarde o temprano se tienen que hacer, y si son importantes, pues más vale que se hagan primero.  

 

Para mí, una ventaja de empezar por lo más difícil, es que si solo puedo hacer una cosa qué mejor que hacer lo más difícil. Hacer una cosa parece muy poco, pero te sorprenderías, porque muchas personas pasan días enteros sin concretar una sola tarea.  Pero lo más importante, y precisamente por lo que lo considero un hábito indispensable, es porque terminar con lo más complicado, libera especio y energía en la mente, de otra manera siempre está ahí, no me deja pensar en lo demás y soy menos eficiente.  

 

 

Hacer trabajo profundo (deep work) 

 

Todo el mundo tiene algunas tareas diarias que casi podrían ser eliminadas sin pensarlo dos veces, pero para mí, el trabajo profundo no tiene sustituto ni puede esperar, es de lo más importante y prioritario. 

 

El trabajo profundo es aquel que se hace de manera prolongada, sin interrupciones y de manera muy enfocada. No se refiere a pequeñas tareas de rutina, se refiere al estudio, la planeación y el diseño de estrategias.  

 

Algunas ventajas de hacer trabajo profundo son que cuando te comunicas, lo haces de manera más eficiente, tienes más información para solicitar algo o para contestar alguna pregunta, entiendes por qué pasa lo que pasa y puedes anticiparte y tener una segunda opción cuando se necesite. El trabajo profundo prioriza el tiempo y limita las oportunidades de perderse en las distracciones.

Personalmente, todos los días, dedico una buena cantidad de tiempo a mejorar mis habilidades y entender los negocios en los que estoy metido. Vivimos un mundo de abundancia, donde lo único que escasea es el análisis, visión y estrategia, todo esto se consigue únicamente haciendo trabajo profundo, convertirlo en un hábito es de muchísima ayuda.   

 

 

Planificar todos mis días 

 

Los planes nunca terminan como empiezan, pero siempre es más productivo tener uno que ninguno. Imagina que tienes un plan perfectamente armado, sabes qué tienes que hacer en cada momento del día y de repente algo se atraviesa, una emergencia que interrumpe el orden de tu día. Si tienes un plan, es más fácil reorganizar las actividades y regresar a la dirección correcta, de otra manera vas a perder mucho tiempo analizando cómo retomar el camino.  

 

Parece contradictorio, pero tener un plan te hace más flexible, si sabes qué cosas tienes que terminar en cada momento, es más fácil recuperar el tiempo perdido en los imprevistos, o romper el esquema y regresar a las actividades prioritarias que sabes que tienes que completar. Organizar mis días por prioridad, sin olvidar el tiempo para descansar, me hace más eficiente y efectivo, seguramente es un hábito que también a ti te puede ayudar. 

 

 

Conclusiones: 

 

Ser eficiente y hacer más que la mayoría no es cuestión de talento exclusivamente, tiene más que nada que ver con los hábitos que desarrolles y sigas perfeccionando. Los hábitos, como ya vimos, son cualquier actividad o estrategia que hagas de manera repetida y te ayude a conseguir resultados.

Copia de alguien más los que te sirvan, pero sobre todo, identifica los que te funcionen a ti, así vas a ser muy eficiente y conseguir las cosas que necesitas alcanzar.  

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