5 hábitos tóxicos que sabotean tu desarrollo profesional

by | Oct 17, 2022 | desarrollo profesional

Hábitos tóxicos que sabotean tu desarrollo profesional

 

¿Sabes cuáles son los hábitos más peligrosos? 

 

No son los que tradicionalmente todo el mundo conoce como hábitos tóxicos. Me refiero a comer mucha comida chatarra, fumar, hacer una vida sedentaria, procrastinar, enfocarte en lo negativo, etc. Efectivamente, estos son hábitos negativos que hacen mucho daño, pero todo el mundo sabe que son malos, que detienen su crecimiento y que se pueden eliminar.  Existen hábitos tóxicos que pueden sabotear tu desarrollo profesional.

 

Los hábitos que son dañinos de verdad, son aquellos que vienen disfrazados como buenos, sí, acciones que repetimos una y otra vez con la intensión y convencimiento que nos están ayudando, pero en el fondo nos están haciendo daño.  

 

(Versión en video)

 

Estos hábitos perjudican por partida doble, por un lado, es difícil identificarlos porque, como ya dije, tramposamente vienen disfrazados de acciones productivas así que las repetimos una y otra vez; y por el otro, socialmente son bien vistos y muchas veces son apreciados en ambientes de trabajo.  

 

La pregunta aquí es, ¿por qué si tienes estos hábitos, trabajas muy duro y pones toda tu energía, no consigues resultados por arriba de lo normal? 

La respuesta es fácil porque, sin saberlo, estos hábitos te están saboteando, y cada vez que las repites, en lugar de ayudarte tú mismo te estas perjudicando.  

 

 

¿Hábitos negativos que aparentan ser positivos?

 

La mayoría de nosotros somos conscientes de los hábitos negativos que tenemos – yo creo que todos tenemos alguno -, pero vivimos tranquilos porque imaginamos que lo tenemos todo bajo control, y que podemos dejarlo en el momento decidamos, porque se cree que cambiar un hábito es cosa de fuerza de voluntad. La verdad es que no es tan fácil, se requiere algo más que fuerza de voluntad, pero se puede hacer; millones de personas dejan hábitos malos todos los días.

El verdadero problema es que, para cambiar un hábito, lo primero que tenemos que hacer es aceptar que lo tenemos, y estar dispuestos a cambiar, pero qué pasa si no sabemos que eso que estamos haciendo es un hábito tóxico y, peor aún, si con la intención de mejorar y alcanzar objetivos, activamente lo fomentamos e incluso nos sentimos orgullosos de hacerlo. Los hábitos tóxicos son astutos, sigilosos y mucho más comunes de lo que puedes creer; se camuflan muy bien como acciones de provecho para perjudicar el trabajo de muchas personas.   

 

 

Hábitos tóxicos que sabotean el desarrollo profesional

 

Por eso es que el auto-sabotaje ocurre a todos los niveles y en todos los trabajos. Ojalá no sea tu caso, pero estarás de acuerdo que en todas partes hay alguien que trabaja hasta reventar porque lo que hace le apasiona, no delegada nada, porque solo él puede hacer las cosas de esa manera, o se involucra en absolutamente todo, porque las oportunidades nunca se presentan dos veces.  

 

¿Quién puede señalar a alguien por entregarse por completo a su trabajo? 

La respuesta es la experiencia.  

 

Hoy sabemos que el éxito tiene más que ver con el enfoque, visión y análisis, que con el trabajo duro. Por eso hay que tener mucho cuidado y no dejar que el ego, el miedo al fracaso o las ganas desbocadas por alcanzar el éxito te cieguen, y sin darte cuenta, estés limitando tu talento porque los hábitos que tienes están auto saboteando tu progreso. 

Vamos a ver los 5 hábitos tóxicos que auto sabotean a más profesionales en todos los niveles.  

 

 

Ser perfeccionista 

 

Claro, nadie quiere ser juzgado y pasar como principiante, todos queremos hacer perfecto el trabajo y no dejar espacio a la crítica. ¿Qué puede haber de malo en eso?
Que la perfección no existe. Todo, hasta los profesionales más competentes o productos mejor evaluados, tienen espacio para crecer y mejorar.  Buscar la perfección limita nuestro atrevimiento para proponer y experimentar.  

 

De vez en cuando, date permiso de pensar y actuar como principiante, piensa como un niño que aprende todos los días algo nuevo. Si vas a lanzar un producto, lánzalo antes de estar 100% listo, si no estás listo para un trabajo nuevo, asume el reto y aprende en el camino. Busca la excelencia y no la perfección en todo lo que hagas. 

 

La excelencia nos obliga a mejorar todos los días, la perfección nos limite y vuelve inseguros.    

 

 

Trabajar más horas que nadie 

    

Nadie tiene tiempo ilimitado y, sobre todo, nadie tiene energía ni enfoque para trabajar de manera eficiente más de 4 o 5 horas al día. En este mundo moderno lleno de oportunidades y herramientas para trabajar, es fácil sentir las ganas de hacer más que nadie con la intención de alcanzar nuestros objetivos y/o superar a la competencia.  

 

Trabajar duro, incluso más duro que nadie, no es una ventaja en el mundo de la abundancia, donde lo único que escasea y marca diferencia es tener lo que nadie tiene, y eso es la visión, estrategia y ejecución calificada.  

 

Hacer muchas cosas y trabajar más que nadie no garantiza ningún éxito, especialmente si estás trabajando en las cosas equivocadas. Es mucho mejor trabajar de manera profunda y completamente enfocado en menos tareas, pero más relevantes.  

 

Si estás trabajando más que nadie, modifica tu enfoque, empieza a priorizar las tareas que haces y maneja tu energía de manera eficiente. Concéntrate en las tareas y proyectos de impacto, y sobre todo date tiempo de descansar; la creatividad explota cuando le damos espacio para crecer.  

 

 

Vivir en el multitasking 

 

Hasta estos días, muchas personas consideran el multitasking una estrategia perfecta de productividad. Olvidan que somos humanos y no máquinas. El cerebro humano no puede concentrarse en más de una tarea al mismo tiempo, a menos que sean tareas irrelevantes que pueden hacerse de manera simultánea como caminar y hablar al mismo tiempo. 

 

Cambiar de tarea rápidamente consume mucha energía en el cerebro, además de disminuir su capacidad, porque pasar de una cosa a otra requiere un tiempo de adaptación.  

 

Se dice más fácil de lo que es, pero si quieres crecer profesionalmente no tienes otra opción, cuando estés haciendo algo, elimina todas las distracciones posibles y enfócate exclusivamente en esa tarea. Es mejor hacer pocas cosas de manera muy profesional, que estar en todo, pero entregarlo a medias. Una buena manera de entrenarnos para hacerlo es con la técnica Pomodoro, que consiste en trabajar por 20 minutos en algo y hacer un pequeño espacio para despejarnos.   

  

 

Decir que sí a todo 

 

Nadie quiere ver pasar una oportunidad o dejar de ayudar cuando alguien lo necesita.  Las ganas de triunfar y la sensación de culpa son elementos que juegan en nuestra contra. Pero nadie tiene energía ni tiempo para involucrarse en todo.  

 

Yo considero que ser honesto ayuda muchos si se hace desde el primer momento.
Cuando algo se presenta o alguien solicita de tu colaboración, lo mejor es preguntarte si en ese momento puedes comprometerte al 100% en eso, si no puedes hacerlo, es mejor decir que no. Te aseguro que no cumplir con lo prometido es más caro que decir no desde el principio.  

 

Cuando te acostumbras a decir no, y te involucras nada más en las cosas en las que puedes comprometerte por completo, eres más apreciado porque se sabe que si estás en algo es para marcar diferencia.     

 

 

Compararse con los demás 

 

En la era de las redes sociales, es natural ver qué está pasando con alguien más, cómo le va y compararse con sus resultados. Pero compararse con personas que no conoces, o no conoces a fondo no tiene ningún beneficio. La vida o, de manera práctica, la vida profesional no es una competencia. Todo el mundo tiene sus problemas, sueños, aspiraciones y propósitos de vida, con base en eso es que se establecen las metas y objetivos, por eso es que son estrictamente personales.  

 

Establecer metas para complacer a otra persona te puede orillar a buscar algo que no es importante para ti, y que incluso si lo alcanzas, alimente una sensación de frustración muy dañina.  

 

Mejor, establece tus metas con base en tus necesidades, recursos e intereses, y si quieres compararte con alguien más, compárate con tu versión del día anterior e intenta mejorar lo que has alcanzado todos los días.    

 

 

Conclusiones: 

 

Tener hábitos tóxicos que sabotean tu carrera profesional es muy común, no hay porque sentirse culpable por tenerlos.  

 

Pero hay que estar abiertos, dispuestos y comprometidos para identificarlos y cambiarlos.  No confíes en tu fuerza de voluntad para hacerlo, desarrolla sistemas y ecosistemas en donde los hábitos saludables empujen a los hábitos tóxicos a desaparecer.  

 

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