Cambiar las preguntas para cambiar el resultado

by | Jul 1, 2022 | desarrollo profesional, Las 5 Razones, marca personal

Hacer preguntas ingeniosas es la piedra angular del aprendizaje y del éxito en la vida. De hecho, la mayor parte de lo que conseguimos depende de hacer buenas preguntas y de tomar decisiones inteligentes con la información que recibimos. 

En la educación y el desarrollo profesional, los beneficios de hacer preguntas son incalculables. Las mejores lecciones empiezan con una pregunta, y la manera en la que preguntamos define nuestro conocimiento. Hacer preguntas desarrolla nuestra capacidad crítica y creativa, dos elementos centrales para progresar de manera continua. Con frecuencia se dice que no hay preguntas malas, pero hacer siempre las mismas preguntas conduce a los mismos resultados. Por eso, si queremos conseguir algo diferente, mejor y más contemporáneo, tenemos que actualizar lo que estamos preguntando.
 
Olvídate de la educación tradicional que celebra las respuestas correctas y olvida el valor de las preguntas, acostúmbrate a cuestionar lo bueno y lo malo del trabajo para aprender más cosas de todo lo que vives. Aprende a hacer preguntas abiertas que fomenten tu curiosidad y mejoren tus resultados.

Para empezar, sin importar qué tal estuvo el día, pregúntate en qué fallaste, con qué cosas no estuviste de acuerdo, y qué necesitas cambiar para conseguir algo que no salió como querías. Este tipo de preguntas modifica tu perspectiva por completo, te invita a pensar y explorar ideas para mejorar. Y si quieres llevar esto al siguiente nivel, no dejes de preguntarte todos los días a quién ayudaste y cómo te sientes.

 
Estas son 5 ideas para cambiar el sentido de las preguntas que hacemos en la vida y el trabajo.
 

1.-  No tengas miedo de preguntar (incluso cosas polémicas)

 

Por alguna razón le tenemos mucho miedo a preguntar y quedar mal con los demás, incluso llegamos a pensar que ofenderemos con nuestras preguntas o que quedaremos como tontos. Pero eso es de lo más absurdo que hay, y una mala práctica que aprendimos en la escuela, en donde pareciera que ya tendríamos que saber la respuesta a todas las preguntas que hacemos para no perder el tiempo. 

Un consejo: tú pregunta. No sabes lo mucho que puede ayudar tu pregunta a los demás en tu equipo de trabajo, o desatorar algún proceso o incluso invitar al grupo a moverse a otra dirección. Las preguntas a veces son como llaves que abren puertas que ni siquiera sabías que estaban cerradas.

2.- Sé curioso

 

Las preguntas que vienen desde la curiosidad son las mismas que te abren este tipo de puerta. Esa misma disciplina que tomamos de la escuela, de preguntar solo cosas “relevantes” o “útiles” al tema que estemos viendo en cuestión, crea una cultura de debilitación de la curiosidad. Nuestro cerebro funciona de manera asociativa, y no siempre las asociaciones son racionales a primera vista, hay todo un proceso detrás que combina elementos que parecen inconexos. 

Mi consejo es que te resistas a ese primer impulso de corregir tu curiosidad, y que más bien des rienda suelta a tus cuestionamientos, te prometo que tanto tú y tu equipo se beneficiarán de ello.
 

 

 

i  n  t  e  r  m  e  d  i  o

 

¿Sabes cuántas preguntas hacemos al día a Google?
 
Se estima que el buscador más grande del mundo, Google, recibe 63.000 consultas de búsqueda por segundo aproximadamente. Esto significa que se hacen 5.600 millones de búsquedas por día Además, la persona promedio realiza entre tres y cuatro búsquedas por día. Por ello, no te quedes con preguntas, busca y amplia tus posibilidades.
 
 

 

3.- Aprende a escuchar

 

Tengo la impresión de que lo más raro es encontrar a alguien que sepa escuchar. El problema es que es una habilidad que hay que dedicarse a desarrollar. Pero de no hacerlo, nos arriesgamos a perdernos cosas muy valiosas que nos quieren comunicar los demás. Cuando estés en una conversación, realmente escucha lo que tiene que decir la otra persona, no estés pensando en qué es lo que dirás cuando llegue tu turno de hablar. 

 

4.- No preguntes lo que ya sabes

 

¿Cuál es tu motivación al preguntar algo que ya sabes?, puede ser una forma de no querer escuchar a los demás. Contestar preguntas implica tiempo y esfuerzo, tanto de la persona a la que le preguntas, como el tuyo. Antes de formular una pregunta cuya respuesta ya conoces, pregúntate si lo que quieres es información nueva al respecto y orienta mejor tu pregunta, así aprovecharás mucho más la conversación.

 

5.- No infieras la respuesta, haz preguntas cortas

 

Hay veces que en las mismas preguntas que hacemos estamos queriendo orientar el sentido de la respuesta. Esto funciona con cosas muy técnicas, cuando tenemos preguntas muy concretas sobre algo específico, pero no cuando queremos tener un diálogo. Deja que tus preguntas sean cortas para darle libertad a la persona a quien preguntas de contestar tan ampliamente como quiera, así quizás encuentres información que no sabías que necesitabas. 

PD. Cuando hacemos preguntas significativas, de esas que cuesta trabajo incluso pensar, no solo estamos satisfaciendo nuestra curiosidad, también estamos revelando algo de nosotros. Las cosas que nos preocupan e inquietan también revelan qué pensamos. Tal vez por eso me gusta tanto cuestionar todo. Como dice el dicho, me pregunto incluso “cómo le metieron el agua al coco”

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